Nací en Santiago, el 19 julio de 1972. Trabajo como Terapeuta Floral desde el 2006 y desde esa fecha, he atendido a más de 2.000 personas entre las consultas personales y el trabajo que hice  en los CESFAM de la Municipalidad de Providencia, donde tuve la oportunidad de dar mis esenciales durante más de tres años.

 

Al salir del colegio, estudié periodismo y me especialicé en Arte y Cultura (1994). Inspirada por las experiencias estéticas, cursé el Magíster en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile.  Sin embargo, la carrera en sí pasaría a segundo plano, cuando el año 2000, visité por primera vez la Patagonia Central y recibí la poderosa energía transformadora de su naturaleza salvaje y pura, mi vida cambió.

Después de varios viajes y de recorrer la Patagonia Central y Austral, el 2006, comencé la transición del Periodismo hacia nuevos estudios, ahora en el campo de las terapias, el yoga y la meditación.

Me formé primero, como terapeuta de Flores de Bach con Maud Ferrés el 2006 y como instructora de Yoga el 2007.

 

 

Posteriormente asistí a seminarios y cursos de formación en flores chilenas de Andes Essence, y los sistemas del Mediterráneo, Phi Essences, Chamánicas del México Antiguo, Hunab Ku y Almaesencia Cel. Paralelamente, me inicié en Reiki y aprendí las técnicas de Deeksha Giver, Healing Touch y Numerología.

Desde el 2004 que practico diferentes y me he formado en técnicas de yoga, meditación y diversos entrenamientos para la mente, el desarrollo de la consciencia, y el sentir a través del grounding y el saber ancestral. 

El 2010, empecé a estudiar en la Escuela Ramdas Rai y el Método Rai hasta el 2016, donde además de llevar las Comunicaciones y RR.SS, obtuve los grados de Terapeuta, Guía y Profesora de Yoga Rai.

 

 

 

 

 

El 2011 fue cuando conocí Laguna Azul, en el Parque Torres del Paine, el lugar donde mi mamá nació y vivió hasta los 6 años de edad. 

Mi relación con las esencias florales parte el 2002 con Maud Ferrés ella fue mi terapeuta floral y desde ese año nunca más las he dejado de tomar. Estudié y comprobé en mí, como las flores te van cambiando la vida. Al igual que cuando te adentras en la naturaleza, ellas te van mostrando el camino por dónde ir. Y uno va, paso a paso, abriendo la conciencia y dibujando la forma en que quieres vivir tu vida. Día a día transformas tu cotidiano y te acercas a tu misión de vida o simplemente con lo que te hace feliz.

Durante los últimos 10 días años he investigado y observado el poder sanador de las esencias. Gracias a mi experiencia en la naturaleza, mi conexión espiritual y ancestral, pude crear Espíritu Patagonia.